Piensas en una brecha de seguridad y te imaginas a un hacker en una habitación oscura, ¿verdad? La clásica escena de película.

Pues la realidad de una fuga de datos personales en 2026 es mucho más amplia y, a menudo, menos espectacular. Olvida los clichés, porque un simple error humano puede tener las mismas consecuencias que un ciberataque coordinado.

En esencia, es cualquier incidente de seguridad que provoca la destrucción, pérdida, alteración, comunicación no autorizada o acceso accidental o ilícito a datos personales.

Más allá del hackeo: Tipos de fuga de datos personales

El RGPD lo simplifica en tres categorías que afectan a la información:

1. Brecha de confidencialidad: Ocurre cuando alguien accede a los datos sin tener permiso. El ejemplo clásico es un email con un listado de clientes enviado al destinatario incorrecto.

2. Brecha de integridad: Sucede cuando los datos son alterados sin autorización. Imagina a un exempleado que, antes de irse, modifica los salarios en la base de datos de RRHH.

3. Brecha de disponibilidad: Implica la pérdida de acceso o la destrucción de los datos. Un ataque de ransomware que cifra todos tus archivos es el caso más conocido.

Ejemplos que te sorprenderán (y que también cuentan)

No todo son ataques informáticos. Una fuga de datos personales puede ser algo tan mundano como:

  • Perder un ordenador portátil o un USB de empresa sin cifrar.
  • Tirar a la basura documentos con datos de clientes sin haberlos destruido correctamente.
  • Un miembro de tu equipo que accede por curiosidad a la ficha de un cliente que no le corresponde.
  • Tu proveedor de software en la nube sufre un incidente que expone la información de tus usuarios. Aquí te explicamos mejor el dilema de proveedores y datos: ¿quién responde?

¿Qué hacer cuando detectas el problema?

Lo primero es no entrar en pánico, pero sí actuar con rapidez. Tienes que evaluar el riesgo real para los derechos y libertades de las personas afectadas.

Si el riesgo existe, la notificación es obligatoria. El tiempo corre, por lo que entender el reporte de brecha en 72h y cómo actuar es fundamental. Para obtener recursos y herramientas de respuesta, el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) ofrece soporte directo a empresas.

Ignorar una fuga de datos personales, por pequeña que parezca, no solo te expone a sanciones, sino que destruye la confianza que tus clientes han depositado en ti.

Si te enfrentas a una situación así o quieres preparar a tu equipo para evitarla, hablemos. Cada caso es un mundo. Déjanos tu consulta en la sección de contactar y te propondremos una solución a medida, sin rodeos.