Google ha reconocido en una documentación judicial que los usuarios de Gmail no deberían tener una plena confianza de que sus comunicaciones electrónicas sean confidenciales, por tanto existe una falta de privacidad que está en la raíz del funcionamiento del servicio de correos electrónicos.

En la página número 29 del documento, expresa que recopila información procedente de sus comunicaciones electrónicas sin orden judicial, y por supuesto sin el consentimiento del afectado, amparandose en una decisión del Tribunal Supremo de 1979.

Básicamente se apoyan en un argumento que cae por su propio peso, los usuarios no deberiamos de sorprendernos si en el curso del envío,  la información es procesada por el proveedor del servicio de email, y añade “una persona no tiene la certeza legal de que se preserve su privacidad en la información que entrega voluntariamente a tercerso”, así como no nos sorprendemos a que nuestro compañero de trabajo abre una carta (física) dirigida a nosotros.

Google se enfrenta a una demanda colectiva acusado de espiar a sus usuarios  “Google abre, lee y adquiere ilegalmente contenido privado de los correos electrónicos de la gente”, dice la denuncia fechada en mayo.

El Gigante de internet, por su parte, manifiesta que el escaneado automático (no humano) de correos electrónicos, es el procedimiento ordinario en el intercambio de mensajes a través de Gmail, una información que sirve para optimizar la publicidad que recibe el usuario, y que así figura en los términos y condiciones de su servicio de correos.

La compañía argumenta igualmente que los demandantes no ofrecieron pruebas de que sus correos fueran “comunicaciones confidenciales”, según se describe en el código penal de EEUU que exige evidencias que confirmen el “deseo” de privacidad de las partes.

Por tanto, según Google, la falta de ejemplos provistos por los demandantes hace imposible conocer lo que esperaban al usar Gmail, por lo que no se puede llegar a la conclusión de que “una expectativa razonable de confidencialidad” se aplicara a ese caso.

Para el grupo de Consumer Watchdog, comunica que “Google admitió finalmente que no respeta la privacidad e invitó a quienes estén interesados en mantener sus comunicaciones en privado a que no usen Gmail”.