Despistarse en estas fechas puede suponer ser objeto de acoso publicitario el resto del año

Ya está aquí el invierno, el frío, las fiestas, la decoración navideña, los villancicos, el tiempo para estar en familia y también para las compras.

Ni siquiera la crisis ha logrado evitar el bullicio que reina estos días en los centros comerciales y los supermercados. Siempre algo ha quedado por comprar, algo que aún no hemos encontrado o que tan siquiera hemos tenido ocasión de buscar.

Frente a los consumidores más tradicionales están también aquellos que prefieren realizar compras desde casa, evitando así soportar las largas colas de los mostradores y la sobrecalefacción de muchos comercios. Tanto unos como otros deben estar atentos, pues no es difícil en estos días convertirse en víctimas del acoso publicitario.

Como es lógico las empresas desean que las tengamos presentes, que nos lleguen sus promociones y ofertas, que cuando necesitemos algo nos acordemos de lo que nos pueden ofrecer; resumiendo, quieren vender. Para ello cuentan con, entre otras cosas, la publicidad. ¿Y que mejor publicidad que la que es enviada a alguien que ha mostrado interés por nuestros productos en el pasado?

Estas fechas son ideales para conseguir los datos de esos potenciales clientes tan deseados, el modo de recabarlos es variado: “tarjetas cliente”, sorteos de regalos, envíos de catálogos a casa, envíos de pruebas a domicilio…etc.

No es que debamos privarnos de disfrutar esta clase de ventajas, pero si es importante actuar con cautela, ya que de otro modo, es muy posible que nuestros información personal acabe en más bases de datos de las que quisiéramos y que empecemos a recibir de forma habitual multitud de llamadas, publicidad y spam.

Por ello a la hora de facilitar nuestros datos es conveniente:

  • Preguntarnos si realmente estamos interesados en la promoción o ventaja en cuestión. Esa costumbre tan española de decir sí a todo lo gratis, a veces, nos trae consecuencias no deseadas.
  • Facilitar únicamente los datos necesarios para el fin deseado. Por ejemplo, para recibir un catálogo por correo no debería ser necesario aportar el número de teléfono.
  • Leer la letra pequeña y sobretodo la política de privacidad. Es la única forma de saber que se hará con nuestros datos y si los cederán a otras empresas.
  • Buscar casillas. Si por lo que sea no tenemos tiempo o querernos leer la política de privacidad, es conveniente al menos echar un vistazo a la misma y buscar casillas. En muchas ocasiones piden que las señalemos si no queremos recibir publicidad.

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